La noche era clara, la luna brillaba fuerte rodeada de estrellas, una agradable brisa lo despeinaba. En la claridad de la noche casi se podía intuir una sonrisa en sus labios, estaba feliz pese a los últimos acontecimientos.
El firmamento se reflejaba en los cristales del suelo, y casi parecía que podía caminar por el cielo, en esos momentos el hecho de hacer guardia era un pequeño precio para disfrutar de eses instantes -Ojala estuvieras aquí...- susurro. Y ese leve susurro pareció perderse en la brisa nocturna.
Ella estaba en el campamento, decidieron pasar la noche en la plaza de aquel pueblo abandonado tras las incursiones de días anteriores. Hacía poco que había estallado la guerra y las atrocidades ya habían llegado hasta allí, este hecho era tan real, que en una escaramuza a la puesta de sol con una patrulla de soldados había resultado herida de gravedad. En esos momentos yacía allí tendida en unas parihuelas mientras los demás se repartieran las guardias. Una leve ráfaga de viento la había despeinado, y en esos momentos abrió los ojos solo para ver el cielo estrellado sobre ella, los ecos de un deseo la habia despertado...
